Hierba cortada

Pasó por un parque, acababan de cortar el césped y ese olor tan característico de la hierba, recién cortada y después regada le recordó algo. No fue consciente hasta ese momento de todos y cada uno de los cambios que se habían registrado en su vida durante los últimos años. Sabía por su padre que la hierba se corta no sólo para que quede bonito, si no para favorecer el crecimiento al quitar las partes más largas que suponen gasto de energía en el césped, en una palabra, para sanear. Eso era lo que ella había hecho durante esos años…

Ya fuera por instinto de supervivencia, por necesidad o por rutina, de su vida se habían “caído” personas, perdido contactos, tirado cosas y recuerdos, ya no eran necesarios. Ahora lo sabía. Lastre que no necesitaba y que poco a poco, insconcientemente, se había caído del globo que ahora se elevaba libre, ligero, con aire renovado, ebrio de emociones y vida.

No fue consciente hasta que olió ese aroma fresco, de rocío madrugador, de día recién empezado, de mañana alegre, llena de promesas. Miró por última vez a su pasado y se despidió de las personas por las que había llorado y sufrido hasta hacía escasamente una noche, saludó con la mano a los trastos viejos que habían estado criando polvo en su corazón mientras los dejaba en el contenedor para que los basureros de recuerdos se los llevaran.

Sonrió ante la idea de decir adiós a toda la nostalgia y la morriña por los que, por lo que ya no estaba ni volvería a estar…, el pasado nunca vuelve y si lo hace nunca será como fue, sabia lección aprendida. Se giró, lentamente pero segura. Era el momento.

Levantó la vista y ahí estaba él, con la mano tendida, esperándola. Había sentido su presencia antes, había querido seguirle, pero siempre había tenido miedo de acercarse, no se sentía preparada, como si tuviera una losa sobre ella que le impidiera avanzar. Ahora la piedra no existía, no había excusas que valieran, era hora de dar el paso y así lo hizo. Decidida y firme tomó su mano y emprendió el camino. Miró el futuro a los ojos y su corazón, por primera vez en mucho tiempo, sonrió y latió con fuerza, saludando a la nueva vida que se le ofrecía.

Fábula sobre los cambios y reflexión personal…

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. PatataPiloto
    Feb 28, 2008 @ 22:32:00

    Ains. Sí, se respira el cambio. Es cierto que hay cosas que vamos dejando atrás… Suena cruel, pero… ¿te sirven? Yo creo que precisamente si no les vemos la utilidad o nos impiden avanzar, por eso se quedan donde estaban.¡Ánimo! Mira al futuro a los ojos y vive. 😉

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  2. Isa-chan
    Feb 28, 2008 @ 22:36:00

    Jeje, cierto es, pero no sólo cosas, también personas. Nos aferramos a recuerdos, vivencias, momentos, gente que no tienen nada que ver con lo que somos ahora. Está bien darse cuenta, no sólo hay que hacer limpieza de trastos, también de recuerdos 😀

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  3. PatataPiloto
    Feb 28, 2008 @ 22:45:00

    “Amigo que no da y navaja que no corta, si se pierde, no importa” :PEs cruel pero real como la vida misma. 😛

    Responder

  4. Isa-chan
    Feb 28, 2008 @ 22:58:00

    Ya te digo, gran refrán ;D

    Responder

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